Monición de entrada de la Eucaristía de Acción de Gracias por el 25 Aniversario del Colegio

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Si recordar es volver a vivir y la memoria es nuestro presente continuo, hoy queremos volver a vivir desde el recuerdo, que anida en el corazón y la mente, aquél ayer de nuestros 25 años “de Colegio Nuevo”
Gracias por acompañarnos e intentar suplir con vuestra presencia y Cariño esos sitios, que en aquél entonces ocuparon Niños, Profesores, Hermanas, Familias y amigos a los que hoy queremos acercar a nosotros en un abrazo grande y entrañable.
Nuestro Colegio comenzó su andadura en 1982 con la apertura de su Parvulario, la semilla de un poco más atrás – Siglo XVI – con las educandas.
Siguió caminando y en 1989 se abrió a los estudios de E.G.B. y al Concierto Educativo. La casa se iba quedando pequeña y hubo que ampliarla. Por eso en 1992 se inauguró el Colegio Nuevo.
Dentro de la conmemoración del IV Centenario del Descubrimiento de América, se abrieron sus puertas, curiosamente, entre las calles Tres de Agosto y Palos. Parecía que queríamos emular la hazaña de los Conquistadores. ¿Por qué no?
¿No es acaso una aventura la Tarea de la Educación? Descubrir el alma de los Alumnos no es menos apasionante que gritar “Tierra” ante un Continente desconocido. Y grabar el Nombre de Jesús y los valores cristianos en la mente y en el corazón de los alumnos es espejar el gesto de clavar la Cruz de Jesús en la tierra virgen de aquél nuevo Continente ¡todo es un descubrimiento! ¡Todo es un empeño por el que dar la vida!
Se abrió una puerta más en nuestra Casa para recibir los barcos inquietos de niños y jóvenes, que se lanzan a la Vida y buscan un puerto seguro de partida: de su preparación y habituallamiento va a depender el éxito en alta mar, camino de su destino. Muchos barcos han partido ya, el puerto sigue en su tarea. Algunos vuelven a repostar y a contar sus aventuras o desventuras; otros, no; pero todos llevan en su corazón las voces queridas que señalan y alertan.
Hoy es un día de recuerdos, hoy es un día de gratitudes. El Señor nos ha bendecido, la Virgen, Madre del Buen Consejo nos ha acompañado, San Agustín nos ha iluminado y nos ha enseñado a tener “Una sola Alma y un Solo Corazón”, Somos una gran Familia, por eso podemos decir: MI COLEGIO, MI FAMILIA. Será nuestra cantinela todo el año y nuestra seguridad para siempre.
Por muy lejos que vayan los barcos, siempre tendrán abierto un Puerto donde volver, y un Faro encendido aquí, en este Sagrario de la Plaza de las Monjas.
 Somos una Casa Antigua y nueva, centenaria y joven. Medalla de Oro de la Ciudad y sencillo hogar abierto para todos.
 Por eso, hoy disfrutemos juntos de tantos años de vida y comunión.
¡ESTAMOS EN FIESTA! GRACIAS